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Julio, 2019

Queremos explicarte lo que ha ocurrido estas semanas y últimos días en torno a la investidura de Sánchez. Vayamos por partes:
Como llegamos hasta aquí?
Después de impulsar en 2018 una moción de censura a Rajoy sin pedir nada a cambio, firmamos un acuerdo de presupuestos con Sánchez cuyo contenido incumplió el PSOE a continuación. Las cuentas no salieron y fuimos a elecciones. Unidas Podemos obtuvo la mitad de votos que el PSOE (3,7 millones frente a 7,4).
¿Qué ocurre a partir de aquí?
Ofrecimos a Sánchez nuestra plena disposición a formar un Gobierno de coalición entre ambas fuerzas políticas para intentar hacer políticas que mejoren la vida de la mayoría, proporcional al votado. ¿Por qué? Porque estos tres años de experiencia institucional nos han demostrado que la capacidad de transformar las cosas desde el Gobierno es muy superior que con la mera presencia parlamentaria o en la oposición.
¿Qué ha pasado en las negociaciones?
Durante estos tres meses, el PSOE se ha negado en rotundo a valorar la posibilidad de un Gobierno conjunto con UP. Han buscado el apoyo de Cs y PP, que tampoco han conseguido. El tiempo se agotaba y Sánchez apenas se movía de sus posiciones iniciales, planteando “alternativas” como si hubiera obtenido mayoría absoluta. Convocamos una consulta en la que votaron 138.000 personas. La opción de Gobierno de coalición obtuvo un apoyo del 70%.

Si la pelea fuera por butacas, ya estaríamos sentados en ellas. No nacimos para dar un Gobierno gratis a un partido que tantas veces ha traicionado a sus votantes, pero tampoco para ocupar puestos sin poder real que no cambien nada.

Renuncia de nuestro candidato
Aceptamos no ocupar Ministerios “de Estado”. Después de esta primera gran renuncia, el siguiente obstáculo fue un veto personal a nuestro candidato, sin precedentes en las democracias de nuestro entorno. Pablo Iglesias renunció. Después de esto, Sánchez aparentar asumir que el Gobierno debía ser compartido. Pero el PSOE no mostró intenciones reales de negociar y trasladó el debate en los medios de comunicación mediante filtraciones interesadas, verdades a medias o directamente mintiendo ante los micrófonos.
Los últimos dos días
– Ejemplo de su “voluntad negociadora” fue enumerar una lista de Ministerios sociales que en algún momento de las conversaciones nos habían ofrecido de forma individual y separada como si la hubieran ofrecido conjuntamente. Con el claro objetivo de engañar a la ciudadanía y hacerlos creer que UP había rechazado una oferta muy generosa.
– También filtraron a los medios un documento de debate, modificado previamente en los ordenadores del propio Gobierno, para hacer creer a los medios de comunicación y a la población que este documento eran las “exigencias” de UP.
A pesar de todo esto y de las intervenciones en el mismo debate de investidura intentando humillar a nuestro Grupo Parlamentario para forzar una ruptura de las negociaciones, decidimos continuar con la mano extendida. Prueba de ella fue nuestra abstención en ambas sesiones. Lanzamos una propuesta de última hora: renunciar al Ministerio de Trabajo, a pesar de la importancia del mismo para nuestro espacio político, también rechazada por el PSOE tildándola de “ocurrencia”. Así está la situación en este momento.
Sin competencias reales
No podemos aceptar carteras sin capacidad ejecutiva. Y esto no tiene que ver con intereses de partido, sino con los intereses de la gente trabajadora. ¿Para qué sirve controlar en Ministerio de Vivienda si no tienes competencias reales en políticas de alquiler o contra los desahucios? Si la pelea fuera por butacas, ya estaríamos sentados en ellos. No nacimos para dar un Gobierno gratis a un partido que tantas veces ha traicionado a sus votantes, pero tampoco para ocupar puestos sin poder real que no cambien nada.
Hay tiempo por delante
Y precisamente por eso, creemos que estamos a tiempo. Tenemos el objetivo claro y además sabemos que es urgente, que mucha gente no llega a fin de mes y no puede esperar más. Seguimos con la mano tendida a Pedro Sánchez y al PSOE para formar Gobierno. Hasta el 23 de septiembre hay tiempo y voluntad de acuerdo.

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